La resolución de problemas es una de las competencias más solicitadas en el mundo laboral. Implica poner en práctica parte de nuestro repertorio de procesos cognitivos en distintos dominios del conocimiento, asociándolo a nuestra inteligencia y creatividad. Se intenta alcanzar una meta que se desconoce cómo solucionar.

Mientras que la solución es el producto final del proceso, el término resolución implica referencia en el procedimiento para llevarlo a cabo.

Somos resolutivos porque conocemos el procedimiento de actuación para dar solución a una meta final. Pero cuando esa lógica asociacionista de estímulo-respuesta no existe en nuestro razonamiento, tendemos al ensayo-error.

Nuestra mente, está organizada y estructurada para simplificar la información y descomponerla en fragmentos que nos permitan procesar y extraer la información relevante. Así, desmenuzamos problemas complejos en más simples de forma controlada y organizada.

www.themasterkey.es

Estas operaciones mentales en las que procesamos la información, donde realizamos acciones de separación, transformación, organización, entre otras, nos permite llegar incluso a anticipar respuestas ante posibles estímulos que automáticamente catalogamos como problemas. Así, por un principio de reversibilidad, somos capaces de operar proveyendo hipotéticas situaciones, ya que nuestro razonamiento lógico es capaz de anticipar posibles escenarios. No obstante, no siempre actuamos al mismo nivel, ni somos capaces de mantener la misma capacidad competencial ante distintos contenidos. Esta asincronía, conocida como desfase horizontal, nos recuerda que no siempre tenemos las respuestas a todos los problemas.

Al encontrarnos con una situación completamente desconocida, tenemos la oportunidad de reconfigurar nuestros esquemas mentales. Cuando nos bloqueamos ante una situación de la que no sabemos salir porque hacemos constantemente el mismo procedimiento, nos encontramos ante una fijación funcional, que impide reorganizar un nuevo esquema, o lo que es lo mismo, encontrar una solución. Esto ocurre porque a nuestra mente, como a muchos de nosotros, le gusta categorizar y encasillarlo todo. Darle una forma geométrica conocida para que quede espacialmente ordenado. Romper con este principio de pregnancia supone recordarse que salir fuera de la caja es más que un concepto, sino un atajo para encontrar soluciones viables a problemas desconocidos.

Pilar