Desde que tenemos uso de razón nos empiezan a moldear de acuerdo a los patrones de conducta y cultura de nuestro entorno.
Nos inculcan normas de convivencia y reglas sociales, aprendemos protocolo y nos trasladan conocimientos científicos, enseñan literatura e historia. Nos graduamos y comenzamos a trabajar, pero no nos enseñan ser disruptivos. Siempre nos encasillan dentro de un orden, dentro de unos márgenes y formas de conducta y reglas establecidas para poder actuar.
Ahora, más que nunca, es cuando necesitamos mentes y profesionales que rompan esquemas, que deshagan los mapas mentales preconfigurados, porque no necesitamos pensamientos circulares, sino soluciones viables, con elementos diferenciadores que permitan brindar oportunidades a nuestra realidad.
Siempre nos premian por haber conseguido los resultados deseados, por cumplir correctamente la conducta esperada. Pero rara vez se aplaude a un fracaso. Aplauso de sentirse orgulloso por haber puesto todo lo que tenía esa persona en ese proyecto aunque no lo haya logrado. Un aplauso de admiración, de esos se ven pocos. Evitamos a toda costa equivocarnos, porque es una conducta que hemos aprendido a evitar. Discriminamos la información para tender a actuar sobre lo deseado, a lo esperado.
Ahora, más que nunca necesitamos líderes resilientes, que aporten soluciones competentes, que creen nuevos modelos y no réplicas de lo que ya conocemos. Parece que ahora, el miedo nos inunda y la parálisis es un mecanismo de cobijo y sustento.

Somos muchos los que podríamos escribir un currículum más amplio de fracasos y aprendizajes que de logros. Pero no nos enseñan a valorar que es gracias al fallo, que podemos aprender a innovar.
Innovar es inducir al cambio y para cambiar la estructura mental que hasta ahora conocemos no nos sirve más que de plataforma para saltar.
No tengas miedo a ser disruptivo, a hacer las cosas como tú quieres, porque al final tienes que diferenciarte del resto, si no, será una vaga copia del resto. Equivócate, prueba, tacha, borra y vuelve a empezar las veces que haga falta.
Recuerda que las herramientas las ponemos nosotros y nuestro equipo de profesionales es quien supervisará junto contigo, la viabilidad de tu proyecto.
Si te quedas quieto, es una opción, pero seguro que ahí ya te sabes el final.
Tú eliges. La llave eres tú.
Pilar