El concepto del tiempo es algo que ha creado disputas, investigaciones y muchos dolores de cabeza a lo largo del tiempo.

La que creemos es la teoría más examinada es la de A. Einstein, el cual asegura que el tiempo depende del estado de movimiento del observador, estudiada en la Teoría especial de la relatividad. Esta teoría puede ser difícil de comprender, por eso, de forma coloquial, Einstein la ejemplificaba diciendo:

Cuando un hombre se sienta con una chica bonita durante una hora, parece que fuese un minuto. Pero déjalo que se siente en una estufa caliente durante un minuto y le parecerá más de una hora. Eso es relatividad.

Einstein

A mí, personalmente, hay cuatro citas que siempre me han llamado la atención y me han hecho comprender esta teoría.

Ya en 1865 fue mencionada en el libro de Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas, a mi parecer, un libro que todo ser humano debería leer al menos una vez en su vida. En este libro nos encontramos un personaje que refleja la impulsividad de seguir ciegamente algo o alguien, el bien conocido por todos Conejo Blanco, y también un personaje que nunca aparece, pero se menciona en varias ocasiones el cuál es precisamente “el Tiempo”.

¡Ah, eso lo explica todo! -dijo el Sombrerero-. El Tiempo no tolera que le den palmadas. En cambio, si estuvieras en buenas relaciones con él, haría todo lo que tú quisieras con el reloj. Por ejemplo, supón que son las nueve de la mañana, justo la hora de empezar las clases, pues no tendrías más que susurrarle al Tiempo tu deseo y el Tiempo en un abrir y cerrar de ojos haría girar las agujas de tu reloj.

Carroll: Alicia en el país de las maravillas

No sé a vosotros, pero a mi esta cita siempre me ha impactado y ya he escuchado alguna vez a alguien decir: “Cada mañana, al despertarnos, deberíamos pensar en esta relatividad y hacer un pacto con el tiempo.”

Os preguntaréis por qué he mencionado al Conejo Blanco. Bien, otra de las citas que más me gustan y que probablemente habréis escuchado o leído en incontables ocasiones es la conversación que mantienen Alicia y el Conejo Blanco donde menciona:

Alicia: ¿Cuánto es para siempre? El conejo blanco: a veces, sólo un segundo.

Carroll: Alicia en el país de las maravillas

Nada más que decir aquí.

Por último, conmemorando el día del libro no podía faltar William Shakespeare. El cuál, en su grandiosa obra publicada en 1597, Romeo y Julieta, nos habla de esta relatividad en una conversación entre los protagonistas y es precisamente Julieta la que, en una de sus despedidas dice

En un minuto hay muchos días

Shakespeare

En este caso, ella lo refiere a que deberá pasar muchos años sin su amado, ya que, además, tiene un mal presentimiento sobre el futuro. De esta forma, podemos ver como W. Shakespeare ya mencionaba y jugaba con el tiempo y si nos adentrásemos en su obra, nos encontraríamos con muchos más guiños al tiempo, por ejemplo:

El tiempo no vuelve atrás, por lo tanto, planta tu jardín y adorna tu alma en vez de esperar a que alguien te traiga flores

Shakespeare

Me parece increíble cómo, desde tiempos tan pasados, nos encontremos ya con esta teoría redactada por autores de tanto impacto en la literatura mundial. Está claro que, para mí, siempre ha sido una de las más acertadas.

No entraré en temas científicos, pero si mencionaré, desde mi perspectiva personal, que para mí el tiempo es, en efecto, relativo. Y me gusta llevarlo siempre un paso más allá, que es: el ayer no existe, el mañana tampoco, únicamente existe el hoy.

Feliz día del libro

María.