Mucho se ha hablado y debatido sobre este tema, yo, sólo pretendo dar mi visión, basada obvio en mi percepción y claro está, en mi experiencia y vivencias. Empezaremos por definir el efecto WOW como una primera impresión muy positiva que capta la atención, en nuestro caso del invitado, huésped o cliente. Es la percepción individual o colectiva de fascinarse, emocionarse o impactarse por algo muy gratamente.

Conseguir esa primera emoción, crear ese impacto suele ser relativamente fácil, si tenemos una buena localización, un buen set-up, una cálida bienvenida, etc. Pero, el éxito está en perpetuar, alargar ese efecto durante toda la experiencia, no nos vale si es muy efímero.  En esta parte intervienen los pequeños, que siempre son grandes, detalles, el storytelling, la gastronomía, el servicio, la decoración, el olor, los colores, las luces, etc. Hay muchísimos elementos que nos van a ayudar a perpetuar ese efecto, emocionando y creando en el subconsciente del huésped un recuerdo entrañable. Pero, si no tenemos un profesional implicado, con pasión y profesionalidad gestionando, guiando, dando ese tempo, esa pausa, controlando esas emociones y por encima de todo mimando y acompañado en toda la experiencia, todo lo demás no vale de nada y puede ser muy contraproducente.

Si vamos más allá el efecto WOW es emocionar y transmitir y empieza en nuestro equipo, empieza en nosotros mismos. Es lo que deberían sentir todos los empleados cuando llegan al trabajo cada mañana. Sólo así, podremos crear experiencias reales, de valor y que dejen un recuerdo perdurable si no, en mi humilde opinión, es imposible mantenerlo durante toda la experiencia.

Necesitamos lideres naturales, bien formados, 360* con auténtica vocación y pasión de servicio. Auténticos ANFRITIONES.

Y tú… ¿Qué opinas?

Eugeni