Agosto es el octavo mes del año de nuestro calendario. ¿Sabías que se le puso este nombre en honor del emperador romano Octavio Augusto? En el antiguo calendario romano, el año nuevo entraba en marzo y su sexto mes se llamaba sextilis. En el año 24 a.C. Octavio Augusto, como emperador que era, decidió darle su nombre y desde entonces sextilis se llamó augustus. Octavio imitaba así al fallecido Julio César quien, años antes, había hecho lo mismo con el quinto mes, hasta entonces llamado quinctilis y que con él pasó a llamarse lulius en homenaje a la familia a la que pertenecía, Lulia.

En España, salvo los hosteleros, que parecemos hechos de otra cepa, por norma general, se toma vacaciones, llegando a casi paralizarse el país. Siempre me he preguntado porqué la gente se va de vacaciones al mismo tiempo y no “de forma ordenada”…

El motivo principal por el que las empresas nos animan a coger vacaciones en España es un mero hecho relacionado con la productividad y la psicología.

Los estudios han demostrado que cuando se superan los 34ºC, el cerebro destina más recursos a regular la temperatura, por lo que disminuyen los niveles de atención, memoria y concentración. En el ámbito legislativo se aprobó que los valores manejados por el RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios) eran los que estaban de acuerdo con la ley de prevención de riesgos laborales. A esto se suma el apoyo del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSHT), los cuales también recomiendan mantener los espacios de trabajo en verano de 23º a 25ºC. No es de extrañar que casi cualquier comercio o negocio tenga el famoso “horario de verano” en estas fechas.

Para los hosteleros, llega uno de los meses más beneficiosos, aunque visto desde la operativa, no es de extrañar que temblemos ante este tan deseado mes. No obstante, para los negocios en hostelería, es hora de “hacer el agosto”.

La expresión Hacer el agosto hacía referencia a la recolección, y la conocíamos como significado de almacenar la cosecha de cereales y semillas. Algunos, añadían lo de la vendimia, recordando el refrán: «Agosto y vendimia no es cada día, y sí cada año, unos con provecho y otros con daño», como nos relataba en “La Gitanilla” nuestro novelista Miguel Cervantes ya en 1613.

El segundo motivo por el que nos vamos de vacaciones en agosto también es por meros hechos psicológicos. Nuestro mundo es una selva competitiva y a eso en estos últimos años se le suma el factor Covid-19. Los niveles de ansiedad y estrés a los que la sociedad se enfrenta, acelera la falta de motivación, la caída del rendimiento y disfrute de la actividad laboral para lo que aún les guste su trabajo, produciéndose un conocido pero poco tratado trastorno, el burnout.

Agosto llama a la puerta para quitarnos esa soga, digo corbata, para que podamos desconectar, así en septiembre podremos reconectar, ya con las pilas más cargadas.

Y así volvemos a empezar.

Pilar